“Campo Claro lo tienes claro” son las curiosas palabras que en tono risueño lanzó un gitano de mi barrio mientras hacíamos una actividad social para los críos. Qué palabras tan llenas de sabiduría. Han sido el preludio de los acontecimientos ocurridos en nuestro barrio. Uno de los escenarios donde este lema popular florece con soberbio virtuosismo es en la Rambla de Camp Clar. Abarca un KM de largo y pretende conectar el sur de la carretera de Reus poblado con comercio masivo de prioridad rodado y el polígono residencial de la Floresta con la carretera de Valencia, actualmente destinada a uso industrial.

Antes era una calle de intercambio de flujos rodados entre ambas carreteras con una batería de arbustos en su mediana. Ahora, desde nuestro ayuntamiento, nos han construido un paso peatonal central trinchado por rotondas que nos obliga a seguir un itinerario reconvertido en una gincana popular de mal gusto que dinamita la continuidad longitudinal. Además, esta desafortunada decisión obliga a los comercios, los equipamientos educativo-deportivo y vivienda a desarrollar sus actividades frente la misma mísera acera de hormigón hidráulico que antaño tenían. Hecho que ha provocado que algunos centros educativos sigan dando la espalda a esta gran inversión dado que el alto aforo no es asumible por las minúsculas aceras. ¿Acaso nos gusta que a escasos tres metros de la entrada de un colegio tengamos una calle con constantes vehículos en tránsito? Todos estos infortunios no se habrían producido si el proyecto hubiera optado por el carril central rodado y se hubieran ensanchado las aceras vernáculas. Dispondríamos del 50% menos de pasos de cebra, habríamos conservado los arbustos iniciales y disfrutaríamos aceras suficientemente anchas para desarrollar con solvencia nuestras actividades. La continuidad longitudinal sería cómoda y  acabaría en la pasarela peatonal que nos lleva a la Floresta. Sin mencionar que podríamos disfrutar de más arboles y mejores espacios para sentarnos y estar a la fresca en los calurosos veranos que nuestras insufribles calles ofrecen.

Tarragona ha malgastado 14.992.143€ en un Plan Integral que hunde al barrio en una ciénaga cultural basada en absurdas decisiones plagadas de valores superficiales. Hipoteca que pagaremos los habitantes gracias a la desgana forjada en los intereses políticos de nuestra Tarragona que ejemplarmente se materializan en la falsa rambla de Camp Clar.

 

Antigua Riu Segre

Publicado en: DIARI de Tarragona (23/02/2013)

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